Financiación empresarial

La gestión financiera es una de las áreas clave para toda empresa, pero sobretodo para las PyMEs. En los últimos años hemos visto un cambio considerable en cuanto a proveedores financieros y las condiciones de sus servicios. Si bien la autofinanciación y la financiación bancaria siguen siendo pilares fundamentales para obtener recursos, en la actualidad han surgido numerosas alternativas que aportan una mayor flexibilidad y mejores condiciones en general para las pequeñas y medianas empresas.

A la hora de afrontar el tema de la financiación empresarial, uno puede usar fondos provenientes de los socios de la empresa; o si puede, recurrir a financiación externa, ya sea vía préstamos, emisión de obligaciones o a través de algún otro instrumento que sea útil para obtener el capital que uno necesita. A continuación vamos a ver los diferentes tipos de financiación a las que una empresa puede optar y cuál de estos puede ser más conveniente según tus necesidades:

FFF
La conocida “Friends, Family and Fools” es, normalmente, la primera fuente de financiación a la que toda empresa recurre en sus comienzos. Esta forma de financiación utiliza los ahorros del emprendedor así como la ayuda de familiares y amigos que confían en el proyecto empresarial en que están trabajando.

Capital semilla
La también conocida como financiación semilla es aquella en que se ofertan acciones de la empresa a inversionistas para que éstos adquieran una parte del negocio a cambio de capital. A parte de los FFF, esta financiación puede venir de Angel investors y micromecenazgos. Debido a ser una etapa muy incipiente en la empresa, es considerada una inversión con bastante riesgo ya que la empresa no suele estar funcionando al 100% ni dispone de suficientes métricas sobre el desarrollo del negocio.

Fondos públicos
Un vez que la compañía deja de ser una idea y se convierte en realidad, disponemos de otras fuentes de financiación como son los fondos públicos. Existen principalmente dos tipos: las ayudas a fondo perdido y los préstamos públicos. En el segundo caso el capital deberá ser devuelto, pero en condiciones más ventajosas si lo comparamos con los préstamos de instituciones privadas.

Business angels
El inversor “ángel” es aquella persona física o jurídica que ofrece capital y conocimiento a una empresa o start-up a modo de financiación. A cambio recibirá una ganancia en el futuro que, usualmente, se traduce en participación accionaria de la compañía. Las inversiones ángel son normalmente la segunda ronda de financiación para start-ups de alto potencial de crecimiento.

Financiamiento bancario
Existen distintos instrumentos de financiación bancaria a los que una empresa puede recurrir con el fin de poder disponer del flujo de capital necesario en su operativa diaria. Sin embargo, para percibir este tipo de préstamos, una empresa debe cumplir con muchos requisitos y condiciones antes de hacerse acreedor del financiamiento, además de ofrecer garantías que avalen el importe. Por último, la tasa de interés en este tipo de préstamos es elevada, por lo que se aconseja pensarse muy bien si una empresa quiere asumir este tipo de financiación.

Capital riesgo
La financiación capital riesgo, también conocida como venture capital, es aquella proporcionada por fondos privados a empresas o emprendimientos con un alto potencial de crecimiento. Estos fondos gestionan y aportan capital, proveniente de particulares, empresas o instituciones; invirtiendo en empresas o startups innovadoras con grandes posibilidades para ser exitosas. A cambio de esta financiación, los fondos capital riesgo reciben una participación accionarial directa de la empresa, que suele ser del 20-30% del total, además de adquirir derechos de voto en las decisiones relevantes de la compañía y una posición en el consejo de administración. Una vez alcanzado el éxito de los proyectos, las Sociedades de Capital Riesgo retiran su inversión vendiendo sus participaciones a otros miembros interesados o en la Bolsa si se da el caso, obteniendo las altas rentabilidades que se buscaban desde un principio.

Private equity
Otra posibilidad de financiamiento para empresas con cierto tamaño, tracción y potencial de crecimiento es a través de fuentes de capital privado, también conocido como private equity. A diferencia del capital riesgo, los fondos de private equity suelen invertir en todo tipo de empresas, con cantidades superiores y adquiriendo un mayor porcentaje de las compañías donde invierten. Además, estos fondos suelen invertir en una menor cantidad de empresas ya que tienen más en cuenta el riesgo que asumen con cada una de ellas, en tanto que invierten grandes cantidades de capital; y por ende, también esperan un retorno de la inversión mayor que en los VC.

Leasing
Para financiar la compra de maquinaria o cualquier activo de la empresa como furgonetas, las empresas suelen hacerlo vía leasing, o también conocido como arrendamiento financiero. Este es un contrato de alquiler que incorpora una opción de compra a favor del arrendatario a ejercer al final del contrato que, por sus características, no existen dudas de que va a ser ejercida, normalmente porque el importe de la opción de compra es muy inferior al valor del bien en ese momento. De esta manera la empresa puede adquirir un activo y pagarlo a cuotas de manera cómoda y eficiente.

Factoring o descuento de facturas
Para aquellas empresas que venden a crédito, existen opciones de financiación mucho más convenientes a sus necesidades. El problema que tienen empresas que venden a 30, 60, 90 o más días, requieren de capital para seguir operando o creciendo; sin embargo, no disponen de la liquidez necesaria debido a sus cuentas por cobrar. Con el descuento o anticipo de facturas o factoring, por ejemplo, una empresa puede disponer de crédito de manera inmediata además de disminuir el riesgo de impago de sus clientes. Existen instituciones financieras que realizan servicios de factoring tradicional, sin embargo, con la llegada de plataformas de servicios financieros online, se han agilizado los procesos a su vez que reducido los costes de este tipo de operación, siendo una opción muy recomendada para pequeñas y medianas empresas.

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Una vez clasificadas y definidas las fuentes de financiación y los estados en los que son más adecuadas unas u otras, lo siguiente que deberemos hacer es conocer cuál es el coste de cada alternativa o del conjunto de varias de ellas y compararlo con el rendimiento que se obtendrá del nuevo proyecto.

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